1 zanahoria, 1 apio, 1 cebolla (opcional para dar sabor)
Preparación: Asar los huesos en el horno a 200 °C durante 20 minutos. Colocarlos en una olla grande con el agua y el vinagre. Llevar a ebullición, luego bajar el fuego y cocinar a fuego lento durante 12-24 horas (cuanto más tiempo, mejor). Colar, desgrasar y guardar en frascos. En el refrigerador dura 5 días; en el congelador, 3 meses.
Plato diario: Caldo enriquecido con huevo
1 taza de caldo de huesos caliente (250 ml)
1 huevo entero (preferiblemente de gallinas camperas o ecológicas)
Preparación: Calentar el caldo a fuego lento. Remueva con un tenedor en círculos y vierta el huevo batido lentamente, como si preparara una sopa de yema. Cocine durante 1 minuto. También puede escalfar el huevo entero en el caldo hirviendo durante 3 minutos. Sirva caliente, preferiblemente después del ejercicio.
Variante para personas con poco apetito: Crema de caldo y huevo
1 taza de caldo
1 huevo
1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
Preparación: Licúe el caldo caliente con el huevo crudo y el aceite hasta obtener una textura cremosa y homogénea. Caliente a fuego lento sin que hierva (para que la mezcla no se corte). Esta versión es ideal para personas con problemas de masticación o digestión lenta.
Indicaciones de uso
Frecuencia: Una taza al día, preferiblemente en el desayuno o como comida post-ejercicio (dentro de la “ventana anabólica” de 30-60 minutos después del ejercicio).