Para mi sorpresa, a mitad del experimento, mi cuerpo parecía haberse regulado solo. Ya no sudaba esa cantidad excesiva de la primera semana. El limón funcionaba de maravilla para el olor, incluso en días de mucho movimiento.
Lo bueno: Mi ropa ya no tenía esas manchas blancas o amarillas imposibles de quitar.
Lo malo: Es un poco incómodo llevar limones en el bolso si vas a viajar o pasar el día fuera.
Semana 4: El veredicto final
Terminé los 30 días con una piel mucho más suave y sin las irritaciones que a veces me daban los desodorantes químicos.
¿Funciona?
Como antibacteriano: 10/10. Realmente elimina el olor.
Como antitranspirante: 2/10. Vas a sudar, porque sudar es natural.
Practicidad: 5/10. Es un poco tedioso de aplicar a diario.
¿Deberías probarlo?
Si tienes piel sensible o quieres darle un descanso a tus poros, es una alternativa increíble. Sin embargo, ten cuidado con el sol: el limón es fotosensible y podría manchar tu piel si te expones directamente al sol con él aplicado.
Conclusión