Este experimento me enseñó que muchas veces compramos productos por puro hábito, sin cuestionar si la naturaleza tiene algo mejor. No digo que nunca volveré al desodorante, pero ahora el limón es mi “plan B” favorito y más saludable.
¿Te atreverías a probar este reto por una semana? ¿O crees que es una locura total? ¡Déjame tu opinión en los comentarios, prometo no juzgar!