La mala circulación sanguínea es un problema cada vez más común y suele manifestarse con piernas hinchadas, pies inflamados, sensación de pesadez, hormigueo, calambres nocturnos y cansancio constante. En muchos casos, este problema se agrava cuando existe retención de líquidos, niveles elevados de azúcar en sangre o acumulación de grasa en el hígado.