Un “no” cortés pero firme de otra época

En muchos pueblos franceses del siglo XIX, se usaba discretamente para desviar una petición, apaciguar una insistencia o expresar desacuerdo sin levantar la voz. Imaginen a un vecino demasiado entrometido o a un vendedor insistente: un simple gesto desde detrás de la ventana bastaba para decirlo todo. Sin arrebatos, sin conflicto… solo un gesto sutil e irónico.
ver la continuación en la página siguiente