- Corta una cebolla: No necesitas mucha, con un par de trozos grandes de cebolla morada es suficiente.
- El recipiente es clave: Busca un recipiente hermético (tupper).
- La disposición: Coloca los trozos de cebolla en el fondo del recipiente y pon el aguacate encima, con la parte de la pulpa (la verde) mirando hacia arriba. El aguacate no debe tocar la cebolla, solo compartir el aire con ella.
- Cierra y refrigera: Tapa bien el recipiente y guárdalo en la nevera.
¿Y para el Guacamole?
Si ya hiciste la mezcla, el truco es igual de simple: coloca un trozo grande de cebolla en la superficie del bol antes de taparlo con papel film, o guarda el bol dentro de un tupper más grande que tenga trozos de cebolla en el fondo.
Otros beneficios:
- Sin sabor a cebolla: Sorprendentemente, el aguacate no absorbe el sabor de la cebolla, solo se beneficia de sus gases.
- Ahorro total: Podrás comprar aguacates en oferta sin miedo a que se echen a perder todos a la vez.
Conclusión
La cocina es química pura. A veces, los mejores aliados son los que menos imaginamos. Prueba este truco hoy mismo y deja de sufrir por tus aguacates. ¡Tu bolsillo y tus tostadas te lo agradecerán!
¿Conocías este truco o eres del equipo que le deja el hueso al aguacate? ¡Cuéntame en los comentarios si te funcionó!