En mi búsqueda de una vida más natural, probé esto y… Cada vez que cocinas, estás tirando a la basura uno de los tesoros más potentes de la naturaleza. Sí, hablamos de la piel de la cebolla. Esa cáscara seca y crujiente que solemos descartar sin pensar es, en realidad, una fuente concentrada de quercetina, un pigmento vegetal con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que superan con creces a la propia pulpa de la cebolla.