Los masajes estimulan la circulación y favorecen la producción de colágeno.
Opciones eficaces:
Masaje manual con aceite nutritivo
Gua Sha o rodillo facial (usado también en el escote)
Tratamientos profesionales como radiofrecuencia o láser (consultar especialista)
La constancia es clave. No existen milagros en una semana, pero sí grandes cambios en meses.
Conclusión
El escote necesita el mismo cuidado que el rostro.
Ignorarlo hoy significa arrugas mañana.
Empieza con pequeños hábitos diarios: protección solar, hidratación y postura correcta. Tu piel lo agradecerá en el futuro.