A muchas personas les ha pasado alguna vez: se despiertan en mitad de la noche y sienten que una mano está completamente dormida, como si no pudieran moverla durante unos segundos.
La sensación suele ser extraña: hormigueo, falta de fuerza o incluso la impresión de que la mano “no responde”.
Aunque puede resultar inquietante, en la mayoría de los casos la explicación es bastante simple.
Lo que realmente ocurre
Cuando dormimos, a veces el cuerpo permanece durante mucho tiempo en la misma posición. Si el peso del cuerpo presiona ciertos nervios o vasos sanguíneos del brazo, la circulación puede reducirse momentáneamente.
Esto puede provocar esa sensación conocida como “mano dormida”.
Por qué aparece el hormigueo
Cuando la presión desaparece y la circulación vuelve a la normalidad, los nervios comienzan a activarse otra vez. Ese proceso produce la sensación de hormigueo o cosquilleo que muchas personas sienten durante unos segundos.
Situaciones en las que ocurre con más frecuencia